Es obligatorio que el consumidor pueda tener acceso a la información sobre los ingredientes de obligada declaración en TODOS los alimentos, envasados o no, por lo que a la industria alimentaria española junto con bares y restaurantes, comedores escolares  y hospitales, les toca por fin aplicar el reglamento aprobado en 2011  por la Unión Europea.

Algunas de las mejoras de la nueva forma de etiquetar son que permite al consumidor visualizar toda la información del alimento en una única cara, es decir que no puede estar dispersa por todo el envoltorio del producto, que haya que identificar el origen y composición exacta, incorporar datos nutricionales que permitan comparar qué alimento es más saludable, informar sobre los 14 alérgenos más comunes y usar un tamaño de letra legible, como se muestra en la imagen.

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Pero, ¡Ojo a las alergias! Los 14 alérgenos más comunes  de los que es obligado informar son:

  • Cereales que contengan gluten y productos derivados.
  • Crustáceos y productos a base de crustáceos.
  • Huevos y productos a base de huevo.
  • Pescado y productos a base de pescado.
  • Cacahuetes y productos a base de cacahuete.
  • Soja y productos a base de soja.
  • Leche y sus derivados (incluida la lactosa).
  • Frutos de cáscara (almendras, avellanas, nueces, anacardos, pacanas, castañas de Pará, pistachos, nueces de macadamia y, nueces de Australia, y productos derivados).
  • Apio y productos derivados.
  • Mostaza y productos derivados.
  • Granos de sésamo y productos a base de granos de sésamo.
  • Anhídrido sulfuroso y sulfitos en concentraciones superiores a 10mg/kg ó 10 mg/l expresado como SO2.
  • Altramuces.
  • Moluscos o productos a base de moluscos.

Aunque las etiquetas deberán dejar bien claro si los alimentos contienen alérgenos y  se nos debe informar de la presencia de este tipo de sustancias en los alimentos sin envasar (restaurante o cafetería),  el reglamento permite a los Estados miembro decidir cómo y en el caso de España, se ha permitido que esta información pueda ofrecerse de forma verbal, lo que en opinión de CEACCU (Primera Asociación de consumidores de España, independiente y sin ánimo de lucro) supone un amplio margen de inseguridad para los consumidores.