Cuando hacemos un regalo pasamos mucho tiempo pensando y comparando precios, obsequios que se pueden hacer, y otra serie de servicios añadidos según sea lo que se quiere regalar. Todo esto es fundamental, pero no hay que olvidar que un buen empaquetado (“packaging”) muchas veces es fundamental a la hora de la compra y la posterior entrega del presente a la persona agasajada.

Un buen packaging contribuye a hacer perdurar la imagen de una marca de un producto, y es un valioso añadido al mismo.  Debe transmitir los valores y filosofía de una empresa, lo que se desea comunicar con él (seguridad, elegancia, respeto medioambiental, comodidad…, o una mezcla de varios aspectos).

En muchas ocasiones, los departamentos de Marketing y Publicidad de algunas empresas están implicados en es desarrollo de un empaquetado original, funcional, informativo, ayude al transporte, ecológico… Pero en el caso de las empresas que no posean profesionales dedicados exclusivamente a estos aspectos, la imaginación y el cuidado de la propia imagen les debería de llevar a impulsar este aspecto.

Una bolsita personalizada,  un papel de envolver bonito, el modo de presentar un regalo adquirido, son detales a tener muy en cuenta para que se conviertan en una ventaja diferenciadora del comercio local.

Puede haber una misma línea de envase o/y envoltorio igual para todos los productos de la tienda, y, si se puede, personalizarlo según al tipo de público a quien se dirija el objeto adquirido. No es lo mismo regalar a un niño (colores llamativos y alegres, o con sus personajes favoritos), a un ama de casa (diseños prácticos, colores frescos), a un joven envases ergonómicos, dinámicos) o a un hombre mayor (que transmita sensación de calidad, que se lea bien, que el contenido pueda verse).

Lo que está claro es que debe ser respetuoso con el medio ambiente, debería evocar emociones agradables, y adaptarse al tipo de producto vendido y al público objetivo final.  El envase y el embalaje están íntimamente relacionados con las estrategias de posicionamiento de cada producto y las necesidades que se deben cubrir del consumidor final. Hay que buscar un modo de diferenciarse y de que nos recuerden, y el “packaging” puede contribuir a ello en buena medida.