Los clientes no prestan atención por igual a todo el espacio de la tienda, por norma general empiezan teniendo interés pero éste va disminuyendo hacia la mitad de la tienda. La zona de la entrada o la planta de acceso, en las tiendas con varios niveles, son las más rentables.

Podemos diferenciar, dentro de nuestro establecimiento, zonas calientes en las que la gente tiene más interés y por lo tanto más tendencia a comprar, y zonas frías en las que los clientes van perdiendo interés y hay menor probabilidad de compra.

Las zonas calientes suelen estar situadas desde la entrada hacia la  mitad derecha de la tienda, ya que los consumidores tenemos tendencia a describir un recorrido en sentido contrario a las agujas del reloj mientras recorremos el comercio. También son zonas o puntos calientes la línea de cajas, los probadores o las zonas con expositores.

Las zonas o puntos fríos por el contrario están situadas hacia el final de la tienda, a las que el cliente no se desplaza de forma natural. Entrarían en esta categoría también, los rincones, zonas de difícil acceso, estanterías demasiado altas,…

Para optimizar todo el espacio del establecimiento tenemos que intentar que el cliente recorra la mayor parte y de esta manera pueda ver el mayor número posible de artículos.

Algunos trucos que puedes emplear para ello son:

  • Situar la línea de cajas y los probadores en la zona fría.
  • Colocar los productos de primeras marcas o de primera necesidad en las zonas frías.
  • Disponer los productos de marca blanca o segundas marcas en la zona caliente.
  • Dedicar un espacio frío a una iluminación y decoración especiales para convertirlo en un punto caliente artificial.

Estas son algunas ideas, pero hay muchas más que se te pueden ocurrir para sacar el máximo partido a tu negocio.

¡¡Aprovecha el espacio!!

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