Por fortuna, cada vez más se está volviendo a las bases de una alimentación más sana y racional como las que representa la llamada “cocina mediterránea”.

Los buenos hábitos alimenticios últimamente se han ido abandonando en pro de una alimentación rápida, rica en grasas e hidratos de carbono “malos”, y pobre en fibra, por ejemplo. Además, se ha perdido el valor de una comida variada que tenga en cuenta todos los estadios de la pirámide nutricional de manera equilibrada.

De este modo, los restaurantes e incluso los locales de comida rápida se están replanteando los menús y los diferentes modos de elaborar los alimentos (menos grasas animales, más verdura y fruta…).

“La tendencia a ‘comer limpio’  inspira el regreso a lo básico para el desarrollo de productos y es el tema central en el Top 10 de las tendencias para el 2016, según Innova Market Insights. Los nuevos productos que salen al mercado con la declaración “orgánico”aumentaron un 6,3 % en el primer semestre de 2013 y un 9,5 ” en el primer semestre de 2015″.  A estas conclusiones llega  FoodNewsLatam.com un medio informativo exclusivamente digital, pionero  en América Latina en comunicar a diario las últimas  innovaciones de la industria de alimentos y bebidas.

En el informe sobre alimentación se persigue:

  • La existencia de alimentos orgánicos con un etiquetado claro.
  • Que los alimentos sean “libres para todos” de gluten, trigo y lácteos para que sean más saludables.
  • Buscar un procesamiento más natural de los alimentos.
  • Incrementar el consumo de verduras.
  •  Un mayor desarrollo tecnológico y el fomento de productos con mejor sabor a carne, y el uso de fuentes alternativas de proteínas y procesos que respetan más a los animales, frente al auge de los vegetarianos a tiempo parcial. Estos han reducido su consumo de carne debido a preocupaciones de bienestar,  de sostenibilidad y de cuidado a los animales, impactando fuertemente la producción de productos alimenticios.

Rememorando una entrevista que hizo la Cadena Ser a principios de año pasado a diferentes expertos (blogeros, científicos en investigadores), lo que el año pasado se llevaba era lo siguiente:

  1. Batidos verdes hechos con bimi, col rizada o fitoplanton, que tanto pusieron de moda los famosos.
  2. La cocina como modo de ocio. De hecho surgieron muchos programas de televisión relacionados con la cocina.
  3. El español medio será más crítico y sabrá un poco más sobre este ámbito.
  4. Los restaurantes volverán a la cocina tradicional sin olvidar la innovación, y ajustrán precios.
  5. El auge de los insectos como snacks. En algunos países como Bélgica y Holanda ya hay hamburguesas con este ingrediente.
  6. El típico tapeo español se está difundiendo a muchas partes del mundo, y en los desayunos se están incluyendo superbebidas y supergalletas energéticas.
  7. Etiquetado más claro y legible para recuperar y mantener la confianza de los consumidores.
  8. Empleo de productos más ecológicos y naturales.
  9. Infiltración de recetas latinoamericanas (productos de la selva, moles, ceviches…).
  10. Nuevos congelados que preserven más las propiedades de los alimentos.

 Estas y muchas más propuestas deberían ser tenidas en cuenta por los hogares y los restauradores y fabricantes.

Por otra parte, esto lleva a una encrucijada de decisiones: ¿Comer sano u obsesionarse con la alimentación? Ese es el límite entre lo adecuado y los extremos, que rara vez son buenos.

En muchos casos, queremos cambiar radicalmente unos hábitos alimenticios, y eso requiere de una lenta asimilación de planteamientos y conceptos. Lo que está claro es que hay que cuidar la salud, respetar el medio ambiente y a los animales, y ser razonable a la hora de alimentarse para vivir.